Misioneros salesianos mártires en China

Luis Versiglia y Calixto Caravario son santos salesianos mártires, que fallecieron en China el 25 de febrero de 1930. Ellos constituyen la expresión del servicio misionero universal de la Iglesia.

Luis Versiglia, que nació el 5 de junio de 1873 en Pavía (Italia), quería ser veterinario. Y cambió de idea cuando conoció a Don Bosco y se fascinó por la Obra. En 1888, poco después de la muerte de Don Bosco, Luis quedó muy impresionado con la ceremonia donde siete misioneros recibieron su cruz para la misión y decidió convertirse en un Salesiano, con la esperanza de ir a las misiones.

Después de ordenarse sacerdote estudió idiomas y en 1906, por insistencia del obispo de Macao, China, lideró la expedición misionera al país asiático. Y cumplió, así, la profecía de Don Bosco, de misionar desde la Patagonia hasta China.

Luis, como buen salesiano, creó una banda de música, abrió oratorios y, consagrado como obispo, planificó residencias y hospitales para adultos, formó catequistas y acompañó a los cristianos de su región.

Calixto Caravario nació el 8 de junio de 1903, cerca de Turín (Italia). Fue alumno del Oratorio de Valdocco y al encontrarse con Monseñor Versiglia en Turín en 1921 le dijo: “Lo alcanzaré en China”. Al cabo de dos años, acompañó a Monseñor Versiglia a China, donde fue ordenado sacerdote.

Luis Versiglia y Calixto Caravaio, mientras navegaban con tres alumnas a la misión de Lin Chou para ayudar, son apresados por un barco pirata comunista. Y en defensa de las jóvenes -que lograron escapar- los misioneros fueron golpeados y fusilados de forma brutal. Antes de que fueran asesinados, cada uno se confesó con el otro. El último suspiro fue por su querida China.

En 1976, Pablo VI los declaró mártires, en 1983 Juan Pablo II los declaró Beatos y el 1º de octubre de 2000 los canonizó.