Las 5 de la tarde. Sobre la mesa, un plato con tres tostadas grandes de pan francés, caliente y crujiente, con manteca casi derretida. Al lado, un tazón de café con leche humeante, con dos cucharadas de azúcar.
La clásica merienda de ayer y de hoy, es algo poco común para muchos chicos de los barrios más necesitados de Corrientes. Y más lo es la frase "Ya te preparé la merienda", dicha con una sonrisa llena de amor. Ellos casi no conocen esos momentos de calidez.
Un plato de sopa caliente. Algo tan simple como eso hace que un niño se sienta querido.
En Junín de los Andes, en el Hogar Ceferino Namuncurá, hay dos cocineras que se encargan de tener siempre listo ese plato que tanto valoran los chicos y jóvenes que viven allí. Llegan al Hogar desde las zonas rurales y los barrios más pobres. Y lo hacen para aprender un oficio en el Centro de Mano de Obra Especializada (CEMOE), que depende también de la Obra de Don Bosco.
¿Qué es, para usted, una bombilla? Sin dudas, lo mismo que para todos: uno de los implementos para disfrutar del mate, ese ritual de calidez y sabor que nos caracteriza a los argentinos.
En San Miguel de Tucumán, La Bombilla es un barrio marginal. Allí viven, en muy malas condiciones, cientos de niños, adolescentes y adultos. El desempleo y el subempleo se combinan con precarias condiciones sanitarias y una creciente desnutrición. Los niños sufren violencia infantil. Y los pocos que van a la escuela faltan mucho o repiten a menudo.
En el Oeste de Formosa, en el interior del monte formoseño, viven muchas familias con sus niños en situación de riesgo...
Algo que usted escuchó numerosas veces: "¿Cómo puede ser que un país que exporta alimentos no sea capaz de solucionar el hambre de sus habitantes más necesitados?"
Quiero contarle que los salesianos estamos trabajando para encontrar una respuesta. Y un ejemplo es el Colegio-Hogar Ceferino Namuncurá, de Junín de los Andes.
Ésta es mi última carta. Pronto parto hacia Bahía Blanca. Allí me ocuparé de la enfermería donde viven los hermanos salesianos mayores y con poca salud. Y deseo agradecerle ahora su permanente ayuda y aliento.
Al mismo tiempo, deseo contarle que me reemplazará el Hermano Eduardo Devit. Es una excelente persona, con quien usted podrá comunicarse cuando lo desee y que en adelante le escribirá.
Quizás usted alguna vez fue a una reunión o una comida con amigos o familiares y, al final, cuando estaba por irse, le dijeron "¿Por qué no te quedás un poco más?".
Es una linda sensación: uno se siente apreciado, valorado. Y eso mismo estamos procurando lograr en las afueras de la ciudad de Neuquén, en el Colegio Técnico San José Obrero.
Allí asisten 364 alumnos adolescentes a la Escuela Técnica. Y en su Centro de Formación Profesional estudian 325 por la noche.
¿Hay algo para arreglar en su casa? Por muy cuidadoso que uno sea, siempre surge algo que hace que una puerta no cierre bien o el tapizado de una silla se haya manchado en el borde.
Lo que le pregunto ahora es: ¿ya pensó quien va arreglar eso? Como todos sabemos, las personas que tienen oficios son cada vez menos. Por eso, los pocos que hay están con mucho trabajo.
Y siguiendo con las preguntas, ¿usted sabía que en Zapala, provincia de Neuquén, existen los Talleres de Don Bosco?



