La Virgen está aquí

En 1885 habiendo ido a visitar a las Hijas de María Auxiliadora trasladadas a Nizza Monferrato, Don Bosco protagonizará este episodio narrado en las Memorias Biográficas: “Antes de seguir su camino y retirarse, condescendió a las instancias de quien le suplicaba dirigiera una palabra especial a las Hermanas Capitulares; así que, con Don Juan Bonetti a su lado, entró en el locutorio, donde las Madres aguardaban ansiosas aquella gracia especialísima, y les dijo: -“¿Así que desean que les diga algo? Si pudiera hablar, cuántas cosas les diría. Pero soy viejo, viejo decrépito como ven; incluso, con dificultad para hablar. Sólo quiero decirles que la Virgen las quiere mucho, muchísimo. Y… ¿no lo saben? ¡Ella en persona se encuentra aquí en medio de ustedes!
Entonces Don Juan Bonetti, al verlo conmovido, lo interrumpió y empezó a decir sólo para distraerlo: ¡Sí, sí…, sí…! Don Bosco quiere decir que la Virgen es su Madre y que las mira y las protege.
-¡No, no! reanudó el Santo sus palabras; quiero decir que la Virgen está realmente aquí, en esta casa; que está contenta de ustedes y que, si perseveran con el espíritu de ahora, que es el que desea la Virgen…
El buen Padre se enternecía más que antes, y Don Juan Bonetti volvió a tomar la palabra:
-¡Sí; sí…! Don Bosco quiere decirles que, si son siempre buenas, la Virgen estará contenta de ustedes.
-¡No, no! se esforzaba Don Bosco por explicar, intentando dominar su propia emoción. ¡Quiero decir que la Virgen está realmente aquí, aquí mismo en medio de ustedes! La Virgen se pasea por esta casa y la cubre con su manto.
Al decir esto, extendía los brazos, levantaba los ojos envueltos en lágrimas a lo alto y parecía querer convencer a las Hermanas de que él veía a la Virgen ir de un lado para otro como en su casa y que toda la casa estaba bajo su protección”
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Esa es la experiencia que Don Bosco tenía de la Virgen, tal es así que al final de su vida entendió que “Todo lo hizo María Auxiliadora”