Don Bosco, nombre con el que popularmente se conoce a San Juan Bosco, fue un sacerdote italiano que nació en 1815 y falleció en 1888.
En 1869 formó la Sociedad de San Francisco de Sales -hoy, Obra de Don Bosco- conocidos como “salesianos”, que debe su nombre a que la espiritualidad de ese santo fue tomada como modelo para llevar adelante la actividad educativa y de promoción integral.
Desde sus inicios, Don Bosco se preocupó por los niños y jóvenes marginales en general y por los que eran explotados en las fábricas del norte de Italia durante la Revolución Industrial.
A través de su Sistema Preventivo logró encaminar a chicas y chicos que veían amenazado su presente y su futuro, y se condenaban a vivir en la miseria y en la delincuencia.
El Sistema se basa en tres pilares: razón, religión y amor.
Frutos de él son el Beato Ceferino Namuncurá, (Argentina, 1886-Italia, 1905), la Beata Laura Vicuña, (Chile, 1891-Argentina, 1904), y Santo
Domingo Savio, (Italia, 1842-1857), entre otros.
Don Bosco se sintió llamado a ocuparse de los jóvenes porque, según sus palabras, "Los jóvenes se encuentran en una edad en que tienen que tomar opciones básicas en su vida que comprometen el futuro de la sociedad".
Los comienzos en Argentina
En la noche del 9 al 10 de abril de 1886, Don Bosco vio en un sueño el desarrollo de su Obra en un eje que unía América del Sur y China.
Don Bosco cuenta cómo la Virgen le hizo ver desde lo alto las ciudades principales de las futuras misiones salesianas: "María dijo: 'Bien, ahora tira una línea desde una extremidad a la otra, desde Pekín a Santiago, sitúa el centro en el corazón de áfrica y tendrás una idea exacta de cuánto deben hacer los salesianos".
Así fue como decidió enviar a sus discípulos también a Argentina.
Los primeros salesianos llegaron al país en 1875.
Ellos y los que le siguieron tenían como misión la educación y la evangelización, por lo que fundaron numerosos colegios salesianos, sobre todo dedicados a la enseñanza de artes y oficios.
Intentaban concretar, así, las recomendaciones que San Juan Bosco les entregó por escrito cuando se embarcaban hacia Argentina: “Preocupaos especialmente de los enfermos, de los niños, de los pobres y de los ancianos, y os granjearéis las bendiciones de Dios y la benevolencia de los hombres”.
Hoy, la Obra de Don Bosco en Argentina en sus más de 150 presencias intenta seguir los pasos de aquellos pioneros, en la búsqueda de mejorar las condiciones de vida de los jóvenes más desfavorecidos.



